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Consejos
de imagen en Navidad y Año Nuevo
Por
David Navarro Martínez
Hay
una frase que escuché hace unos días y me pareció
muy acertada, sobretodo en estas fechas en que las convivencias
y celebraciones empresariales de fin de año comienzan:
“Como
te ven, te tratan;
pero como te comportas, te recuerdan”.
Cuidar
nuestra imagen en las celebraciones de navidad y año nuevo
es un tema obligado para todos, pues demuestra nuestra educación,
cultura y reafirma o destruye en segundos nuestro posicionamiento,
nuestra imagen pública.
Las
pequeñas cosas que haces en una reunión dicen muchísimo
de ti, te suben de nivel o te envían hasta el lugar más
bajo de educación e imagen profesional. No olvides que aunque
estés celebrando con tus compañeros de trabajo tu
imagen como profesionista permanece contigo. ¿Valdrá
la pena cuidarla? ¡Por supuesto!
Para
tu posicionamiento:
- Confirma
tu asistencia y en verdad ¡asiste! No es válido decir
que sí y luego inventar la excusa de “no pude ir”.
Es una muestra de cortesía que corresponde al gesto de tu anfitrión
al invitarte.
-
Uno
o máximo tres días después de la celebración
envía una nota de agradecimiento a tu anfitrión. Si
quieres diferenciarte de todos escríbela a mano, es más
personal, y en la era digital vale más, pues te tomaste el
buen gesto de dedicarle tiempo. Un correo electrónico es
bueno pero efímero, ya que al ser intangible se esfuma de
nuestra memoria.
- El
día de la celebración corresponde a la invitación
de tu anfitrión con un detalle (el precio no es lo importante),
desde unas flores hasta una tarjeta navideña con tu agradecimiento
y tus buenos deseos.
-
Si
en vez de un pequeño detalle decides obsequiar un regalo,
ten mucho cuidado con dar botellas de alcohol y cosas de gusto muy
personal como corbatas y perfumes. Recuerda cuantas corbatas tienes
guardadas y lo peor de todo ¡nuevas! Nunca las usaste porque
no fueron de tu agrado. Sé diferente (ese es el secreto de
un buen posicionamiento y de una buena imagen profesional) y no
regales lo que todo el mundo da en estas fechas. Investiga un poco
sobre los gusto de tu cliente y obséquiale algo útil
y que provoque que te recuerde por ese gran pequeño. Por
ejemplo, si a tu cliente le agradan los autos puedes regalarle desde
un bonito llavero con la marca de autos que más le gusta
(todos necesitamos de un nuevo llavero cada año), o puedes
ir más lejos y regalarle una suscripción a la revista
de autos más reconocida. Por ambos te recordará con
agradecimiento, aunque obvio, el que reciba la revista cada mes
provocará que se acuerde de ti cada vez que la reciba o la
lea. Tú decides cuánto invertir.
- Junto
con tu regalo adjunta una tarjeta de opalina blanca que diga “Con
los atentos saludos de…(tu nombre + un texto de agradecimiento
personal a mano”). ¡Prohibido poner tu tarjeta de presentación!
Pero…¿por qué si todo el mundo lo hace? En cuestión
de imagen profesional un regalo no se obsequia para “hacerle
la barba al cliente para que nos contrate en el inicio del año”;
se tiene ese gesto porque deseamos agradecer de manera personal su
confianza. Observa y date cuenta de cuántos regalos recibirás
con la tarjeta de presentación de quien te lo envía.
¿En verdad crees que él mismo se tomó el tiempo
para colocar su tarjeta? Claro que no, seguramente lo hizo su secretaria.
Ahora imagina la grata sorpresa de recibir un regalo que además
de ser un lindo y útil obsequio viene con una tarjeta a mano
en donde te das cuenta que realmente pensaron en ti. La diferencia
es abismal.
-
Esmérate
en tu arreglo personal ese día. Es un evento para recordar
por lo bien que te veías no por lo mal que ibas vestido y
por no darle la importancia que merece una celebración de
fin de año. Si te es posible compra una nueva prenda para
ese día y que no represente un gasto sino una buena inversión.
Te sentirás muy bien de haber estrenado una corbata, unos
zapatos, o hasta un nuevo par de aretes para ese día. Lo
mejor de todo es que la fiesta fue solo el pretexto para invertir
en ti en tu imagen.
-
Evita
temas de conversación polémicos. No provoques un debate
entre quienes apoyan cierta religión, partido político,
etc. El objetivo de toda reunión y banquete es pasarla bien
y recordar la experiencia de convivir contigo con agrado.
-
Aunque
esta recomendación es de sentido común no la omitiré:
jamás hables con groserías en este tipo de eventos.
-
En
las reuniones sociales es cuando más nos damos cuenta de
la buena educación y cultura de la gente. Uno de los detalles
que muchos olvidan son los buenos modales en la mesa. A continuación
menciono los errores que más dañan tu imagen profesional:
- Colocar
la servilleta como babero para que no te ensucies tu camisa
o blusa. Colócala en las piernas y utilízala para
limpiar tu boca cuando sea necesario. Hazlo con discreción.
-
No metas la punta de la corbata entre la camisa para que no
se te ensucie. Saber comer sin mancharte es una habilidad que
todos debemos practicar. Un consejo: no te acerques demasiado
a la mesa a la hora de llevar el alimento a la boca.
-
Nunca comiences a comer antes de que el anfitrión dé
inicio, o los demás comensales estén servidos
o, de tratarse de una mesa muy grande, la mayoría haya
sido servida.
-
No limpies la deliciosa salsa con que fue bañado el platillo
fuerte con el pan ni remojes éste en la sopa.
-
Sonarse en la mesa es uno de los errores más comunes.
Si debes asear tu nariz es mejor que vayas al tocador. ¡Jamás
te suenes con la servilleta que pusiste en tus piernas!.
-
No fumes en la mesa. Cada vez el fumar es menos visto como algo
elegante. Si deseas hacerlo sal del lugar.
No
lo olvides:
“Como te ven, te tratan;
pero como te comportas, te recuerdan”.
Cuida tu imagen en estas fechas. Nos leemos pronto.
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